Ah no? No era esto? Momentito… *wiwiwiwiwi* -sonidito característico de *rewind*-.
Ahí va, soy andreita, pa’ variar, y vengo con una teoría -atenti las toscas que ya mismo estoy anexando “copyright” para avivados oportunistas- reveladora!
Resultose que el Gatinho con Botas *original* -protagonista principal del cuento del escritor Charles Perrault- y sus vastas enseñanzas siguen vigentes en los tiempos que nos aquejan -seguro más de uno no la caza ni cuadrada al compás de cuestionamientos del estilo de: con que se vendrá esta turula ahora??!!- TIEMBLEN Budinos!!!
Al respecto de esto no quisiera detenerme en el desarrollo explicativo/teórico del cuento en si -para ahondar en el topico, ver link facilitado en parrafo anterior- sino resaltar un item que da lugar a mi teoría irrisoria, de lección imponderable a la humanidad toda, a saber:
El gato, tanto en el cuento como en la vida real -y aquí vuelvo a hacer un parate para aclarar que hay gatos de ambos sexos y no me refiero solo a las felinas féminas pero lo haré genérico para no marear a los mas lentitos (?)-. a sabiendas de ser catalogado como tal -o sea una categoría ¿inferior?- arranca para atrás y con ojotas entonces, pudiendo aspirar a escasas oportunidades, decide con muy buen atino y visión -vieron q los gatos ven de maravillas?- *atender* a su amo de mil amores, hablar divinuras de él por doquier y hacia quien se dirijan y glorificarlo con todo tipo de atributos positivos, cuando no mimarlo indefinidamente, con el único fin de “dejarlo bien parado”, de hacer que el tipo se sienta bien, básicamente, a sabiendas de que si éste está *chocho* -contentísimo de la vida-, *gatito* se verá favorecido del mismo modo -y hasta con creces- o sea, unos entendidos de la puta madre estos mamíferos putones.
Luego de este arriesgado introductivo, y aunque se sepa que las comparaciones son odiosas -mimporta dos pitos lo digo igual- encontramos en nuestra historia, en nuestro vivir cotidiano a los dos participes, al *amo y señor* y al *gato con botas*, adaptados a nuestra realidad, obviamente. Suponiendo que el amo sea el “tipito F” que nos encanta, nos sacude el piso, la alfombra, la estantería y nos eleva el punto de fusión a límites insospechados, tenemos al alcance de nuestra mano dos opciones:
A) (opción Budín ganadora) Atenderlo como corresponde, dándole astutamente todo lo que pide como las tipas divinas que somos, tenerlo literalmente volando por los aires, siguiendo el desarrollo teórico ut supra mencionado que indica que *mientras mas demos, mas nos van a dar* -reitero, no puede fallar!-. CALLATE TU-SAM! (?)
o
B) (y quizás la opción *vox populi* ganadora, por ser la más habitual de hallar) Aquel felino que no ha entendido el cuentito, o directamente no lo leyó y, no sabiendo aprovechar sus dotes y su inteligencia, quedan sepultados tras su egoísmo, complicandose sobremanera, o, en ultima instancia, perdiendo aquello que tanto querían.
Conclushion: A no desestimar el ¿Gauchismo? (¡!)
Agradecimiento Ezpezial: Al primo Jass porque cuando vuelve hay fiesta en la cocina -del post- y bailes sin orquestas (?) -porque no se sabe la letra de “Vasos Vacíos” el muy infeliz- y tras varios intentos fallidos me hizo perder el Karaoke (¡!)
