lunes, 19 de diciembre de 2011

No Hay Peor Ciego Que Quien Ve Lo Que Quiere Ver.


Existe gente que pasa horas y horas mirando y siguiendo historias virtuales. Blogs, cuentas de Facebook o Twitter, diversos reality shows de canto, baile y rascada de pelotas full time, perdiendo así su valiosísimo tiempo en ejercer una serie de vaticinios supositorios respecto de dicha/s persona/s ajena/s a su circunscripción. Sea ésta sentimental o física. A veces las dos.

Simplemente les encanta ser parte pretendiendo que no. Dictaminando que todos aquellos seres, detrás de dos o tres desgraciadas ideas editoriales y pantallas, carecen de vida propia.

Supongamos que sea una herramienta para elevar sus egos. Supongamos que lo concedo y, además, aplaudo el ímpetu.

Así, detrás de la construcción mental que se genera sobre lo que otro deja ver -o no- se producen ciertos descuidos u olvidos. Descuidos u olvidos que, quienes ostentan dos dedos de frente ignoran porque, como todos sabemos, el tiempo es tirano.

En el caso de un reality show, clarísimo está que todo transcurre conforme a un guion y eventual acuerdo entre productores y participantes, lo cual, raramente, siga una línea del todo veraz, aun mentirosa, quizás exageradísima. O todo junto. Son shows creados ante una necesidad, sea cual sea. Divertir, distraer, sumar rating, la que sea. Nos falta entonces, el temita de 'reality'.

El fondo de la olla de la creatividad analítica se representa en formato: ‘vagos de mierda sin cerebro ni vida’.
 
Pues bien, personalmente no estoy de acuerdo con el dedito acusador hitleriano, que, en tal caso, opino, se ha olvidado de varios de ustedes.

Amen que jamás optaría por encerrarme en un reality, es bien claro que están eligiendo qué hacer con sus vidas los partícipes del show, por tanto, tienen una. Una que, tal vez, quien esté detrás de la pantalla un sábado de trasnoche, jamás tenga. Y hasta envidie. O no. Les doy toda la lista de sabores para que elijan el que más les guste.

Pasando a la virtualidad 2.0, se reconocen sujetos, no muy bien asesorados, que leen 140 caracteres en Twitter, un estado en el muro de Facebook o una página del Blog de un NN por el transcurso de un mes y creen, falsamente, conocerlo de toda la vida, aun sin haberle visto un pelo jamás.

Incluso se creen amigos o enemigos, se aman o se pelean, se involucran hasta la víscera, opinan sobre la personalidad del NN y se creen en razón de realizar una carta actitudinal descriptiva de la persona. Y se la creen. Se la creen.

Y no me sorprende. Colocar un atrapamoscas y sorprenderse de que algunas moscas queden atrapadas sería una desinteligencia de mi parte.

En cambio, como soy gauchitísima, les tengo noticias.

Ven, lo que les permite ver este mix entre dichos personajes virtuales y sus fantásticas construcciones mentales.

Todo es un poco mentira. O un poco cierto: aquello que se toca, se ve, se siente y se piensa. En formato 'reality': con las manos, los ojos, el corazón y la cabeza.

Jaque mate, analistas de ciencia ficción.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Los Fundamentalistas del Plagio pueden irse a la Mierda.

Vivimos en épocas donde, quienes se rasgan las vestiduras hablando de ‘Copy and Paste’ y ‘Copyright’, tienen abono 'Premium' al motor de búsqueda ‘Google Images’ y lloran cuando no pueden bajar el último CD de su banda favorita en Taringa, o cuando el sábado por la noche no pueden ver el estreno de turno en Cuevana.

Aparecen desde las sombras, bajo ‘users’ fantásticos, sin ninguna explicación, dirección, teléfono o página web donde dirigir nuestra fundada e identificada opinión, e intentan adoctrinarte sobre ‘cómo se debe -o no se debe- actuar’.

Y es que a estos sujetos, carentes de dos dedos de frente, pero abundantes en tiempo libre, cualquier concordancia de ideas, aun las hicieren coincidir laberínticamente, les da como resultado mágico, un plagio.

Obviamente, en sus apretadas burbujas, les es imposible sospechar que dos personas, en una población mundial de más de seis mil millones de habitantes, puedan tener la misma idea, el mismo pensamiento, idéntico interés en algún aspecto de sus vidas, misma capacidad de observación, misma forma de escribir/hablar/pensar/dibujar y, de paso, exacta versión de Autocad donde tiran líneas para hacer las sillas desde las cuales emiten interesantísimos comentarios sus ociosos culos.

Subirse al caballo de cualquier causa, ignorando de que/a quien se habla, es peligroso. Sobre todo si se enorgullecen de ser el jinete sin cabeza.

Todos sabemos cómo terminó el jinete. ¿Verdad?

Avanzando en lugares comunes, encontramos un sub-tipo de 'defensor de la moral' disputándose el trono de lo ‘original’ desde la comodidad de su personaje filosófico/literario de copa y sofá. Esta vez, abonados a recorrer sitios de internet intentando hacer coincidir tus pensamientos, con ajenos, desconociendo 'la' palabra como herramienta más antigua del mundo.

Pero claro, como el único libro que tienen en su biblioteca es ‘El Principito’, regalado, irrumpen en un espacio público y gratuito con el objeto de hacerte creer que si pensaste lo mismo dos meses después que otro de los seis mil millones de habitantes del planeta, estás en falta, sos una mierda de persona, sos mediocre, sos plagiario, merecés ser empalado en una plaza.

Reitero, VÁYANSE A LA MIERDA.

O a dejar comentarios en el muro de Facebook, sobre como hacer la paz, el amor, luchar por la libre tenencia de Pterodáctilos y curar el cáncer de Arjona. Detrás de una PC.